jueves, 4 de diciembre de 2014

MICRORRELATOS

MICRORRELATOS- IES PABLO RUEDA


 
El microrrelato es una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento. Es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuya principal característica es la brevedad de su contenido. El microrrelato también es llamado microcuento, cuento brevísimo o minicuento.Textos escritos u orales de corta extensión aparecen a lo largo de todos los tiempos: instrucciones, sumerias y egipcias, fábulas, adivinanzas, parábolas, epitafios, graffiti, etcétera. En el mundo occidental, además de la ya mencionada fábula, algunos casos paradigmáticos de escritura breve en el mundo grecolatino antiguo incluyen el aforismo, el epigrama o el epitafio. En la Edad Media en los llamados bestiarios y más adelante en las sentencias de El conde Lucanor, pero aún más atrás existen antecedentes en las parábolas de Jesús, vistas de forma individual, separadas del texto, como estructuras narrativas completas y breves, exigencia del microrrelato actual.
A continuación os presentamos  algunas producciones realizadas por el alumnado de nuestro centro.
 Espero que os gusten.

HECHO POLVO. Lidia Palomino

Mira, me tienes hecho polvo, cansado…
Cada vez que la ves, te llama o te escribe, me pones a pegar saltos como si fuéramos unos niños. No puede ser, un día de estos me voy a quedar sentado, sin poder más. Ya tenemos una cierta edad. A ver si pasa esta edad difícil de los 37 años y te serenas un poco…
Un saludo
Posdata: Tu corazón.

¡DETÉNTE, MUCHACHO! Juan David Collado

¡Detente, muchacho! –me dijeron con una voz grave.
Yo miré para atrás y no había nadie, tan solo un sendero estrecho y oscuro hasta el final en que se veían las luces de Alcalá.
Me asusté y salí corriendo, pero durante el camino hacia Castillo me encontré varias veces con esa voz y, yo, cada vez más asustado. Corría y corría para llegar antes a mi casa. Ya en ella vi como una sombra que, lentamente, se iba acercando y escuché con pánico esa voz grave que me decía:
- ¡Detente, muchacho!
Intenté abrir la puerta lo antes posible, pero esa figura se echó encima diciéndome:
-Oye, Juan, llevo todo el camino detrás de ti para devolverte el cambio del pan.
 
¡PREPARADOS, LISTOS, YA!    Francisco Javier Castillo Lujano

Me encuentro en la pista mirando al suelo, el corazón me va a mil, oigo un pistoletazo y empiezo a correr. Doy las primeras vueltas, los obstáculos son fáciles.

Ya estoy en la última vuelta, ¡voy a llegar el primero¡, quedan tres obstáculos, salto una valla, otra, ¡sólo queda una!; oigo los aplausos del público, salto y, de repente, me encuentro en el suelo. Aunque cada vez vaya viéndolo todo más oscuro, observo que se acerca gente. Despierto y veo una luz cegadora, gente a mi alrededor, me toco la cabeza y… ¡mi mano está llena de sangre!

A día de hoy voy sobre ruedas y echo de menos andar.



¡LA QUE NOS ESPERA!   MarÍa Peñalver Castillo


Estaba nervioso. Un viaje de investigación dura mucho y, aunque no habían dicho quién sería mi compañero, yo ya tenía un mal presentimiento. Me hubiera dado igual hace algunos meses pero ahora no, la cosa se había enfriado desde que dejamos de hablarnos por un mal entendido que nunca me perdonó. Será una situación incómoda, allí los dos solos, durante meses… De repente, oigo mi nombre y el de él. ¡La que nos espera!… exclamamos los dos al unísono.


¿QUÉ SERÁ ESA LUZ?   Alicia Rueda Castillo

-¿Qué será esa luz? -me preguntaba. Era una luz molesta, como si alguien te estuviera apuntando a los ojos con una linterna o como cuando tu madre levanta la persiana por la mañana y los rayos del sol te dan en la cara. También se escuchaba un pitido, tal vez sería un niño con un silbato o podría ser el claxon de un coche. Era todo extraño; por más que abría los ojos no conseguía ver nada, mi cuerpo no tenía movilidad y la luz era cada vez más fuerte y molesta. De repente, dos imágenes llegaron a mi mente, un coche volcado y en llamas. Entonces comprendí todo…


RABIA    Francisco Santiburcio Cortés

Primer examen del trimestre, estoy tranquilo, pero en el momento en el que veo el examen, los nervios me estallan. Después de acabar el examen, la rabia me obliga a cometer actos de los que me arrepiento y en el centro de menores me obligan a recordar y a reflexionar.



MI CARIÑO POR ELLA    Sonia Pérez Milla
El día que más tranquila estaba llamaron al timbre. Cuando abrí, una mujer muy alterada, gritaba una y otra vez el nombre de mi abuela. Se me cayeron dos lágrimas y desperté. Corriendo baje al salón y allí estaba la persona más querida por mí, como siempre, haciendo punto. Desde entonces, cada día la cuido más.


SIN RESPUESTA    María Milla Toranzo
- ¿Pero es que no ves que tienes gente delante de ti? ¡Ten más cuidado!- -Me gritaba aquel hombre tan extraño.
Mientras me levantaba de la caída contesté
– ¡Disculpe señor, pero, lamentablemente, no veo lo que está pasando a mi alrededor!
El hombre no contestó, solo recogió su sombrero del suelo, se lo puso y, cabizbajo, se marchó.

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